Entre los géneros discursivos que conocemos y compartimos, existen algunos en los que predomina la argumentación: el editorial, el artículo de opinión, ciertas cartas de lectores, el ensayo, la monografía, el debate. Recuerden que argumentar no es simplemente opinar sino justificar nuestra opinión; no es decir cómo deberían ser las cosas, sino dar razones para fundamentar la idea que sostenemos y así poder mostrar que es válida. Muchos recursos pueden sernos de utilidad para argumentar:
- definiciones de conceptos involucrados en la tesis;
- citas de autoridad, es decir, de especialistas en el tema;
- ejemplos;
- analogías con casos semejantes, conocidos por los lectores o modélicos;
- causas de aquello que se afirma en la tesis;
- efectos producidos por la situación implicada en la tesis.
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