En nuestra reunión Zoom de la semana pasada, reflexionamos sobre cuatro textos breves, para ir definiendo distintos aspectos de la coherencia textual. Sintéticamente, esto fue lo que conversamos sobre cada texto:
1-Hoy hacía tanto calor que tuve que encender el ventilador. No obstante, los medicamentos a veces producen enfermedades en lugar de curarlas. Por estos motivos Juan decidió que este año no irá de vacaciones a Brasil.
El texto 1 no parece ser muy coherente. ¿Cuál es su tema? No podemos definirlo; habla de tres cosas diferentes, aparentemente sin ninguna conexión: del clima, de las medicinas y del viaje a Brasil de Juan. Este texto, entonces, carece de coherencia temática, porque no tiene unidad de tema ni una progresión de la información sobre ese tema. No tiene sentido evaluar los otros modos de coherencia, porque falta saber algo esencial: de qué trata.
2-Para hacer la torta de galletitas, primero tome avena y únala con chocolate caliente; agregue arsénico. Luego abra los paquetes de galletitas y unte estas con la pasta. Por último, haga torres con las galletitas y colóquelas en una fuente chata, dando al conjunto forma de torta. Disfrute con sus amigos de esta rica torta acompañándola con exquisito té.
El texto 2, en cambio, sí tiene coherencia temática; al leerlo sabemos que su tema es la preparación de una torta. Sin embargo, hay un par de aspectos de este texto que hacen que su grado de coherencia disminuya:
-En primer lugar, aparece el “arsénico”, que es un veneno. ¿Es lógico que este elemento se incluya en una receta de cocina? No, salvo que se tratara de un texto humorístico, por ejemplo, o si fuera una receta que le pasa un asesino a otro, como algunos de ustedes indicaron. Pero si se trata de una receta común, que podemos encontrar en cualquier libro de cocina, en este texto hay un elemento que no guarda una relación lógica con el referente, es decir, con aquello a lo que el texto se refiere.
-En segundo lugar, esta receta no responde exactamente al formato global o superestructura del género receta. Las recetas siempre se presentan organizadas en partes bien diferenciadas: ingredientes con sus cantidades, pasos para la preparación, cocción. En este caso, vemos que los ingredientes no se enumeran al principio, y tampoco se determina la cantidad necesaria de cada uno de ellos. Podemos decir entonces que esta receta carece de coherencia sociocultural o consistencia en género.
3-Muerte de un viajante de Arthur Miller es una de esas obras que rápidamente ganó la adhesión de todos los públicos en infinidad de países. Son raros los espectadores de teatro que no la conozcan. Efectivamente, la obra de Miller se ha transformado en un clásico del siglo XX; Willy Loman, su protagonista, es uno de los antihéroes más conocidos del teatro. ¿Y en qué radica su vigencia? En la enorme vitalidad de un texto que, aunque estrenado a finales de los años ’40, posee una teatralidad poderosa. Se trata de la historia de un tipo que aspira a una vida mejor, pero que sueña con un mundo que ya fue; que espera que su hijo sea un triunfador, pero que fracasa inexorablemente, producto de su propia ilusión. Muerte de un viajante es la narración del fracaso de las ilusiones, de todos esos castillos de aire que, confrontados con la realidad, se desvanecen.
El texto 3 nos parece, apenas lo leemos, mucho más coherente que los anteriores: tiene coherencia temática, no hay elementos ilógicos, se trata de una reseña y cumple con los rasgos de este género. Sin embargo, vemos que aparecen un par de expresiones que no nos suenan bien: en un texto que utiliza un registro formal, desentona la palabra “tipo”, como así también la frase “ya fue”, que son bastante informales. Es decir, este texto tiene un problema con su coherencia situacional o consistencia en registro.
4- Es necesario reconocer que cuando el tango comenzó a decaer, en la década del 60, quienes continuaron con el tango fueron los bailarines profesionales. Los bailarines profesionales tuvieron la virtud de enseñar el tango a los pocos que todavía querían asomarse al misterioso mundo de la intimidad del tango. Los bailarines profesionales no pudieron transmitir el sentimiento que se baila, el sentimiento que bailaron nuestros padres y abuelos. Nuestros padres y abuelos sabían que en el tango, como en el amor, no hay dos cuerpos, ni hay un cuerpo que mande, sino que el dos se disuelve en una unidad rítmica y sensible. Hoy, y ya desde hace unos años, parece que el tango está en pleno proceso de recuperación.
Por último, en el texto 4 se repiten mucho las mismas expresiones: “tango”, “bailarines profesionales”, entre otras. ¿Podríamos reemplazarlas en alguna de sus apariciones? Sí, claro, y lograríamos hacer más legible este texto; por ejemplo, al tango podríamos llamarlo “danza”. Tampoco hay mucha conexión entre las distintas oraciones. En fin, este texto no está bien entramado, se torna repetitivo y molesto para su lectura. Le falta coherencia local o cohesión.
Hoy continuaremos con el tema de la coherencia textual, prestando especial atención a este último aspecto, el de la cohesión.
COHERENCIA LOCAL O COHESIÓN
La coherencia local o cohesión consiste en las relaciones semánticas o de significado entre los elementos de un texto. Estas relaciones se expresan mediante recursos gramaticales y léxicos que establecen vínculos entre las cláusulas que forman el texto.
Dicho de otra manera, las relaciones cohesivas conectan diferentes partes del texto; por ejemplo, se pueden conectar una palabra con su sinónimo, o un sustantivo con un pronombre que lo reemplaza, o dos frases mediante un conector. Así se va formando como un tejido, que es el texto. Veamos los procedimientos que podemos usar para relacionar las partes del texto, para ir armando ese tejido.
RECURSOS GRAMATICALES DE COHESIÓN
-Referencia : son siempre pronombres personales, ya sea que funcionen como sujeto (yo, tú, él, etc.), como objeto (me, te, lo, le, nos, etc.) o como término de una preposición (mí, ti, etc.); demostrativos (este, ese, aquel, etc.); posesivos (mi, tu, su, nuestro, etc.); relativos (que, quien, cuyo, el cual, donde, etc.); y algunos adverbios de lugar y de tiempo (allí, ahí, entonces).
Referencias exofóricas: Te espero mañana acá.
Son referencias que no participan de relaciones cohesivas, porque para interpretarlas debo conocer la situación de comunicación en la que se dio el mensaje; no se explican en el texto. Es decir que, aunque son referencias, no son procedimientos de cohesión. No puedo saber qué día es “mañana”, por ejemplo, si no conozco la situación en la que el texto fue expresado.
En cambio, existen referencias que ayudan a la cohesión, ya que se relacionan con alguna palabra o frase del texto. Son las referencias endofóricas o correferencias.
Veamos el siguiente texto:
Juan le dijo a su hermana que la esperaría frente a la puerta del cine Arteplex. Allí irían a ver una película de cuyo género ella era fanática; él, no. No obstante, tenía ganas de acompañarla. Además, la película había sido tan premiada que casi era una obligación verla. Se trataba de un documental sobre la historia argentina.
Analicemos algunos ejemplos de referencias:
Juan le dijo a su hermana que la esperaría frente a la puerta del cine Arteplex. Allí irían a ver una película de cuyo género ella era fanática; él, no.
Le: referencia endofórica catafórica (se refiere a “hermana”, es decir, a una palabra que se menciona después).
Su: referencia endofórica anafórica (se refiere a “Juan”, es decir, a una palabra que ya fue mencionada con anterioridad; “su” significa “de Juan”). Todas las palabras destacadas con rojo son referencias endofóricas anafóricas.
-Elipsis u omisión de palabra o frase
En el texto anterior: “él, no” significa “él no era fanático”. Es decir, estamos omitiendo palabras porque el lector del texto puede reponerlas, pues ya fueron mencionadas.
-Conexión (uso de conectores y de marcadores textuales)
Los conectores son palabras que vinculan partes del texto con algún matiz de sentido: “y”, adición; “pero”, oposición; etc. Los marcadores suelen utilizarse como organizadores del discurso (“en primer lugar”, “para terminar”, etc.) o para explicitar una operación discursiva (“por ejemplo” explicita la operación de ejemplificar; “es decir”, la operación de reformular; etc.).
Continuemos leyendo el texto:
No obstante, tenía ganas de acompañarla. Además la película había sido tan premiada que casi era una obligación verla. Se trataba de un documental sobre la historia argentina.
Encontramos aquí dos conectores: “no obstante” y “además”.
-En el ejemplo que sigue, podemos ver que la primera vez que se nombra algo en un texto, aparece acompañado de un adjetivo indeterminado o indefinido “un/una/s”. En cambio, cuando vuelve a mencionarse, aparece antecedido por el artículo determinado “el/la/los/las”. Algunos autores denominan este recurso determinación de sintagma indeterminado.
Allí irían a ver una película (…) Además la película había sido (…)
RECURSOS LÉXICOS DE COHESIÓN
-Repetición de palabras o de palabras derivadas, o de construcciones.
En el ejemplo anterior tomado del texto, se repite la palabra “película”. A veces es necesario en un escrito repetir las mismas palabras (para enfatizar un concepto, para no oscurecer el texto, porque se trata de un vocablo técnico que es difícil de sustituir).
-Sustitución:
En el final del texto, se menciona nuevamente la película, pero para no repetir el término se lo sustituye por “documental”, que es un tipo de película, es decir, un hipónimo.
Para sustituir palabras en un texto y así evitar su repetición pueden usarse:
-sinónimos o palabras de significado equivalente (lindo-bello)
-antónimos (rico-pobre)
-hipónimos/ hiperónimos (clavel/ flor)
-metáforas (“vi piedra en su mirada” en lugar de “noté que me miraba con una actitud distante”)
-metonimias (relación causa/efecto; continente/contenido) y sinécdoques (relación parte/todo; material/objeto): “tengo un Dalí” (por un cuadro de Dalí), “cien guardapolvos blancos entran en la escuela” (por cien alumnos).
-perífrasis o circunloquio (rey de la selva por león)
-palabras generales o sustantivos genéricos o proformas léxicas (evento, cosa, hecho, asunto, etc.)
-Campo semántico o colocación: este recurso actúa por contigüidad. En todo texto existe una red de expresiones relacionadas con el mismo campo semántico, que ayudan a darle unidad. En este caso, aparecen palabras vinculadas con el universo del cine: cine, Arteplex, película, género, documental.
Si necesitan profundizar en este tema, lean el texto de Claudia Toledo sobre la propiedad de cohesión. Lo encontrarán en:
Toledo, Claudia (2004). El escritor atiende a la cohesión. En: I.Klein (coord..). El taller del escritor universitario (pp.42 a 50). Buenos Aires: Oficina de Publicaciones del Ciclo básico común, UBA. Recuperado de: